4LGUNXS PIBXS

Raúl Perrone (2020)

4LGUNXS PIBXS dilata la relación entre el vídeo y su materialidad partiendo de una táctica muy godardiana. Si en Número deux (1975), el cineasta francés filmaba una serie de televisores mientras reproducía una cinta de VHS con algo previamente grabado por él, Raúl Perrone posiciona su cámara de igual forma frente a su propio monitor. Las imágenes grabadas entre 2006 y 2008 aparecen como huellas del pasado, material desechado ahora reconsiderado y dotado de una nueva perspectiva debido a la crisis del COVID-19.

Raúl Perrone es uno de los tres cineastas argentinos (junto con Eduardo Williams y César González) que puede considerarse verdaderamente independiente. Dentro de su cine de presupuesto reducido, medios «precarios» y estética explícitamente rudimentaria, lo mágico y poético aparecen tras cada corte y cada plano en tensión perpetua y aun así liberado del yugo, no solo de lo mainstream, sino de lo underground, lo experimental y cualquier adjetivo que se nos pueda ocurrir. Y como Perrone es un cineasta inquieto y siempre abierto a explorar nuevos territorios en 4LGUNXS PIBXS se lanza a trabajar con material propio reeditado y dotado de nuevas perspectivas para los tiempos que corren. La película amanece como un cuento de barrio(s) dividido en seis capítulos indefinidos que, sin contar nada, exponen y muestran los diferentes estilos de vida de unos jóvenes (los pibes) que andan en bicicleta, en skate o simplemente caminan.

La adolescencia es uno de los temas clave en el cine de Perrone desde los años noventa. Muchas son las películas del autor que tienen a jóvenes como protagonistas, obviando a los adultos casi por completo y ofreciendo una visión libre, lúdica y no menos melancólica de lo que supone ser un chaval de clase baja. Su visión de «perro viejo», sin embargo, no contiene una mirada paternalista, moralista, ni mucho menos condescendiente para con los protagonistas de sus films, sino que acompaña sus andanzas con curiosidad y comprensión, siempre desde una mirada llena de fascinación y tragedia. En 4LGUNXS PIBXS la perspectiva de los jóvenes no se da desde un prisma unipersonal y unívoco, sino que aborda esos tiempos muertos en los que ellos simplemente se ven libres de toda responsabilidad (no sin dejar de lado sus preocupaciones). Varios chicos y chicas de distintos puntos del continente americano (Nueva York y Buenos Aires principalmente) desfilan, interactúan y establecen relaciones con el entorno y otros jóvenes sin dejar de lado un misterio constante que gira en torno a sus vidas. Nada sabemos de ellos más allá de lo que se ve. Sus idas y venidas, sus saltos y sus cabriolas que se mezclan con encuentros mudos, escenas tensas y fugas anónimas son lo único que aparece dentro de una realidad moldeable que invita a pensar en una historia (la que cree el propio espectador) o a encontrar la poética del movimiento y de las imágenes superpuestas.

Perrone utiliza el montaje como arma creativa, aquí quizá mejor que nunca debido a la naturaleza de las imágenes. Sus viejas filmaciones deben cobrar nuevo sentido a partir de la reinvención de motivos, secuencias y el acercamiento de un cineasta que ha cambiado muchísimo desde aquellos años. Si tenemos en cuanta los grandes desvíos estilísticos en el cine de Perrone (sobre todo en 2013 con P3ND3JO5 y en 2018 con Expiación), el hecho de que las grabaciones de hace más de diez años se reintegren ahora en un nuevo film conlleva, obligatoriamente, un cambio en la mirada (lógico y acorde con la exploración del cineasta).  Su interés por lo implícito y lo sugerido que devendría en una liquidez de la película, una filtración por entre las capas de imagen digital que culmina en una abstracción realista y se une a la propia liquidez de la narrativa en el film, se torna sólida masa digital que actúa como pintura sobre un lienzo. Para poder hacer plástico lo que se intuye o se imagina en la cabeza del que ve 4LGUNXS PIBXS, Perrone opta (en ocasiones) por la sobreexposición de dos o varios vídeos. Así logra crear una ilusión de nueva imagen a partir de la unión de otras y su intrínseca conversación. Los planos se unen en una especie de amistad tribal similar a la de los pibes para ahondar en la relación íntima y, por otra parte, incognoscible de estos y su mundo particular. Lo inesperado se convierte en vehículo para despertar códigos y conductas, mientras otros aspectos valen para proponer una idea de confrontación o de lucha. Los variados tipos de música en 4LGUNXS PIBXS, que van desde el suspense hasta Béla Bartók, pasando por las bandas sonoras de West Side Story (Robert Wise & Jerome Robbins, 1961) y Los olvidados (Luis Buñuel, 1950), apoyan las múltiples capas dramáticas y documentales del film en una no-relación que hibrida imágenes y sonidos diversos en torno a una idea concreta de lo que significa ser un joven libre al igual que perdido. Un viaje sin dirección, casi sin tiempo que intenta reunirse con el pasado en el presente y acaba en un limbo de acción-reacción estancada.

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