Teu muloi aapel anisil

Mehdi Jahan (2019)

Teu muloi aapel anisil (He Used to Bring Me Apples), el film de Mehdi Jahan que explora la relación entre la memoria y el paso del tiempo se constituye a base de la esencia vigorizante y sinuosa del solapado de imágenes. Ya desde el principio aparecen unos rostros fundidos entre las rocas que nunca se verán completamente definidos o nítidos. Desde esa aproximación al rostro, tan enigmática y, sin embargo, tan perenne en su cine, se pasará a desentrañar la realidad social y personal de un pequeño poblado de Assam.

En Teu muloi aapel anisil, Jahan se remonta a un problema de raigambre realista para explorar la capacidad de una ficción casi soñada. En la película, una mujer de nombre Ayesha hará de elemento conductor entre un pasado y un presente que se solaparán para viajar entre los recovecos más íntimos y vivaces de un melancólico pasado; uno lleno de desamor, belleza, tristeza e inocencia (perdida y recobrada). La memoria de Ayesha se hará tangible en cuanto la doble exposición consigue crear una serie de transiciones geniales entre su rostro y una serie de motivos paisajísticos que incluyen escenas de su niñez y adolescencia (¿o son las de su hija o quizá su nieta?). El hecho de no dar una respuesta clara sobre la identidad de la niña que aparece en el recuerdo (?) (poco servible, en todo caso a la hora de abordar lo verdaderamente importante: la relación de Ayesha con el presente a través del pasado) denota, una vez más, una incógnita tan deliciosa como delicada que invita a interpretar más allá de lo obvio. Quizá lo que sucede en Teu muloi aapel anisil es que, tanto Ayesha como la joven del lago son una cosa y la otra (reflejo y descendencia) en y entre el tiempo que se funde para hilar narrativa y poéticamente las imágenes que acontecen. En ese pueblo donde una epidemia mortal se ha cobrado varias vidas, la cual los aldeanos están convencidos que se debe a una represalia gubernamental (no olvidemos que los personajes son musulmanes y la situación de estos en la India no es muy favorable) comienza a suceder un movimiento no solo en la memoria de Ayesha, sino en su realidad social. Ella es la dirigente del pueblo y debe luchar contra la segregación y la expulsión de las gentes de su tierra en la que «nacieron y en la que quieren morir».

Mientras la desgracia llega de manera sibilina y casi imperceptible al pueblo, la promesa del regreso del esposo de Ayesha se irá desvaneciendo como las imágenes de su rostro en el paisaje… Hace años él se unió a un grupo insurgente y todavía,, después de tres décadas, permanece la esperanza en el hierático rostro de la mujer. La simultaneidad en Teu muloi aapel anisil se traduce en la doble exposición de imágenes, en los fundidos que crean nuevos cuadros. Desde esa herramienta exclusivamente cinematográfica, Jahan construye un eje temporal (i)lógico que alterna según la emotividad del proceso del recuerdo. Consigue hacer de la doble exposición algo casi devocional, como en Jyoti and Joymoti en la que los primeros planos se fundían poco a poco con una delicadeza parsimoniosa para dar paso a otras imágenes que no comprenden una totalidad sin la anterior… He de confesar que el fundido es una de las cosas que más me atraen del cine y que, en la película de Mehdi Jahan, se hace patente su importancia de cara a reflejar esa unión entre dos imágenes que se suceden. Como en los grandes films del periodo moderno, clásico y contemporáneo, los fundidos de Jahan tienen un sentido tan preciso como preciosa es el movimiento plástico del que hace gala.

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