Punto de Vista 2021: sección oficial 5

Hacer una diagonal con la música (Aura Satz, 2019)

La quinta sesión de películas a competición en este Punto de Vista se centra en dos películas que ponen a las mujeres y a la música en primer plano. Hacer una diagonal con la música de la cineasta española residente en Londres Aura Satz, que pudo verse en el bochornosos Festival She Makes Noise, es una cinta breve que se basa en el registro de la voz y las manos de la artista Beatriz Ferreyra. La protagonista del film es una compositora electroacústica de origen argentino que fue pionera en la llamada musique concrète junto a Pierre Schaefer y cuyo nombre es menos conocido… EL dispositivo audiovisual de Satz, simple pero claro, apunta a dos elementos clave en su trabajo: sus manos y su mesa de mezclas. En el juego entre lo táctil y lo auditivo se genera una muestra didáctica de como Ferreyra «caza» sus sonidos, los cuales explica en un proceso verbal que incluye palabras y sonidos abstractos. Su manera de explicar su trabajo se siente exactamente igual que éste y, entre puertas que chirrían y perros que ladran, puede observarse una devoción tal que raya en lo risible.

Por su parte, Sisters with Transistors es una película que, podría decirse, amplía y aumenta la propuesta de Satz valiéndose de más ejemplos de compositoras electrónicas femeninas y también de una mayor duración en su proyecto. Lisa Rovner crea una amalgama de historias separadas y con la única conexión del sexo y el género musical para terminar ofreciendo una adaptación audiovisual de un informe social, artístico e histórico. Lógicamente, su cualidad «rescatadora» no convierte Sisters with Transistors en una buena película por sí sola ni tampoco el hecho de reivindicar algo que, por otra parte, parece necesario. Al margen del argumento del film, la forma se presenta demasiado didáctica y compartimentada como para poder encontrarse interesante más allá de su recopilación de archivos de imágenes y sonidos. La cualidad más destacable de la película de Rovner, al margen del discurso, es, sin duda, la capacidad que tiene su autora para integrar diversos episodios ajenos en torno a una narrativa antes inexistente. El diseño cronológico del film es, pese a su edición facilona, lo único que mantiene cierto interés por los experimentos definitorios de la música electrónica de la mano de Suzanne Ciani, Clara Rockmore, Delia Derbyshire, Daphne Oram, Bebe Barron, Pauline Oliveiros, Maryanne Amacher, Wendy Carlos y Laurie Spiegel. Pero, lejos de dar el mérito a la cineasta, pues lo atractivo son las investigaciones y logros de las mujeres citadas (y, en parte, así se quiere), habría que destacar que valerse de un bagaje interesante no es sinónimo de lograr hacer una buena obra. Lamentablemente así sucede en Sisters with Transistors y los elementos que citábamos como «ampliadores» de la película con respecto a la de Aura Satz (la duración y el número de ejemplos) termina restando calidad e interés a la misma. Donde Satz conquista ofreciendo algo pequeño, Rovner falla queriendo abarcar demasiado.

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