A River Runs, Turns, Erases, Replaces

Shengze Zhu (2021)

El cine de Shengze Zhu muta como el caudal del río Yangtze. Su nueva película es una auténtica novedad dentro de su filmografía que, lejos de asemejarse al found footage virtual de Present.Perfect. (2019), al registro estático y riguroso de una familia durante catorce meses de Another Year (2016) o a la «improvisación» de Out of Place (2014), toma una deriva heredera del cine de su marido, el también cineasta y productor Zhengfan Yang.

A River Runs, Turns, Erases, Replaces comienza con un plano fijo de ocho minutos que muestra una calle de Wuhan donde la gente se para a observar algo fuera de campo mientras una bocina estridente no cesa de sonar. Todas las personas que aparecen llevan mascarillas quirúrgicas dando a entender que la pandemia del Coronavirus ha dado comienzo. A partir de ese plano, la cineasta china va a construir otro registro de la sociedad china a partir de planos fijos de larga duración. Esta vez se va a centrar en los cambios que la ciudad de Wuhan ha experimentado a lo largo del último año así como a interrogarse sobre el rumbo que ha tomado el Progreso en la ciudad que la vio nacer. Nuevos puentes luminosos se alzan por encima de los suburbios y máquinas gigantescas no cesan en su empresa destructora/constructora de un nuevo paisaje industrial. En la película de Shengze, el sonido dice más que la imagen. Las cartas recitadas que se lamentan por no haber estado con un ser querido en los últimos instantes de su vida, el rugido del cauce del río que es acallado por los morteros y taladros hidráulicos o las sirenas de los barcos que llegan cargados de vehículos a la costa acompañarán a la paciente imagen de la cineasta en su recorrido por el presente y el pasado de su territorio.

Al igual que Zhengfan Yang, Shengze Zhu elabora un proyecto audiovisual que se basa en el registro de la rutina y el día a día de un lugar. Durante el proceso en el que se filman lo grandes cambios que están sucediendo en China, las cosas más insignificantes destacan como manchas en un lienzo en blanco. La apacibilidad del cine de la china, sumada a la melancolía estática que desprenden sus planos ofrece una mirada al paso del tiempo como pocas. La ciudad es la protagonista y el río parece ser el alma que hace que el film fluya. Entre los rascacielos que se alzan a lo lejos, en un horizonte que parece cercano, las personas anónimas que se cuelan en la película de Shengze son minúsculos elementos en un paisaje tan enorme. La miopía ejerce como motor de una invisibilidad cada vez mayor con respecto a las personas, para sustituir sus vidas por meros puntos en un paisaje tan enorme como incontenible. «Drunk with City» (embriagado de ciudad) de SMZB es el tema que suena al final de A Rivers Runs, Turns, Erases, Replaces; una canción que describe a la perfección el sentimiento contenido en toda la película. El sonido, natural y manufacturado, como motor del cambio que entronca con las crecidas del río Yangtze y las inundaciones del terreno que, un par de planos antes, veíamos libre de agua. Dentro de esas variaciones puede hallarse una de las claves para apreciar la película en su totalidad, al igual que dentro de cada plano encontramos una dicotomía explicita entre lo cercano y lo distante.

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