Ji.hlava IDFF 2020: Fascinations 1

Comienza el Festival internacional de cine documental Ji.hlava en República Checa y su vigesimocuarta edición, con nueve secciones a competición, nos trae algunos de los más interesantes films experimentales del año. En la primera parrilla de “Fascinations”, la sección dedicada al cine documental experimental de todo el mundo veremos los nuevos trabajos de cineastas como Sebastian Mez, Patrick Bokanowski o Jacques Perconte. Artistas con una carrera consolidada que se mezclan con cineastas noveles muy prometedores para continuar mostrando la cara más increíble del cine.

Stay If You Can / Go If You Must (Elysa Wendi, 2019)

En este primer acercamiento contaremos con cuatro títulos que se basarán en la idea de paisaje cultural. Stay If You Can / Go If You Must de Elysa Wendi explora mediante el retrato congelado de dos artistas hongkonesas la situación de desasosiego que se da entre la República Popular de China y Hong Kong (oficialmente denominado Región Administrativa Especial, dependiente de China). Utilizando la interacción entre diferentes capas de imagen en blanco y negro que se superponen mostrando una serie de marchas y manifestaciones que terminan en enfrentamiento con la policía, Wendi retiene el tiempo y ralentiza el movimiento para subrayar lo triste e inútil de las mismas. Nada puede cambiar bajo la sombra de un poder aplastante, que incita a los tambores de guerra a tocar ritmos fúnebres al final de cada batalla. Una de las artistas intenta escapar de su cautiverio entre congelado y plastificado para terminar igualmente suspendida en un hielo que ahora se derrite, quizá demasiado tarde. La potencia formal de Stay If You Can / Go If You Must puede compararse a la del ralentí de Sebastian Mez en los primeros planos de La Spiaggia Bianca.

El director de Metamorphosen comienza mostrando una playa blanca inmaculada que se hace tangible a medida que se enfoca. Una voz femenina dulce y susurrante nos habla de lo que está soñando y de la importancia de la calma que genera el mar. El océano azul se abre y la cámara se sumerge en sus cristalinas aguas mostrando sus fondos inmaculados y tenues. Las olas mecen el objetivo bajo las profundidades mientras nos acercamos a la orilla de nuevo. Entonces, se da un cambio drástico en la imagen y en el ritmo. Después de ver los primeros signos de humanidad: personas en la playa que son fotografiadas desde lejos, un cambio de plano que recuerda al travelling final de Sonnensystem de Thomas Heise. Como aquel devastador plano secuencia, donde se mostraba la realidad tras lo exótico, una chabola llena de basura se fija en un plano que carece de movimiento. Se rompe pues la fluidez y la vista deja de distraerse en el vaivén de las aguas. Tras esa imagen se esconden otras. Fotografías de una planta nuclear que aparecía brevemente tras la desembocadura de un río toman el protagonismo para ensuciar el paisaje. Para amenazar la vista pura y limpia de esa playa blanca que ahora parece que estar corrompida. Ante la pasmosa imagen final, persiste la duda de si los bañistas desconocen de la proveniencia de esa agua o simplemente deciden vivir en su sueño idílico.

El mar se aborda también en la película de Youjin Moon Laomedeia. Como en la de Mez, la imagen de una playa es la primera que vemos. Pero lejos de evocar una quietud impasible y llevar el paisaje al terreno de lo paradisíaco, la de Moon se muestra sobreexpuesta y con su imagen en negativo. Jugando con la realidad de la propia materia, el film convierte la imagen de la arena en la nieve de un páramo y el agua en hielo gracias a la gradación del color invertido. La reconfiguración y reinvención de múltiples vistas de mares y playas lleva a la mezcla entre sus superficies creando un sinfín de paisajes reales e irreales. Multiversos acuosos que se moldean uniendo las diferentes capas de realidades modificadas bajo la luz negra de un sol negativo. Vemos la marea ir en todas direcciones y mezclarse sin mezclarse, en una puesta a punto exhibicionista pero no menos interesante, que abre puertas a nuevos modos de mirar la imagen-movimiento digital. Algo que también sucede en TOUCH Memory (VIETNAM) de Mike Hoolboom y Joséphine Berthou.

En este film que elabora un gran duelo de miradas entre occidente y oriente la memoria táctil surge como principal forma de reivindicación respecto a la Guerra de Vietnam. A través de la interacción directa con las imágenes de niños vietnamitas de la época, que se pinta y dilatan en el archivo histórico, los cineastas contraponen el comportamiento de los europeos que allí residen y los recuerdos de los nativos tras la guerra. Lo exótico y lo decadente frente a lo tradicional y lo mundano. Hollboom y Berthou rememoran la barbarie a partir de una reconstrucción del footage que se mezcla con el presente occidentalizado, reuniendo al blanco y al amarillo en un mismo plano tras someterlos a un duelo de rostros que se manifiesta con un genial plano contraplano.

TOUCH Memory (VIETNAM) (Mike Hoolboom y Joséphine Berthou, 2020)

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