Festival des cinémas différents et expérimentaux de Paris 2020: Competición 4

Interpretación. La cuestión que aborda el cuarto panel de películas del festival y que se desarrolla ampliamente de la mano de títulos sobresalientes como Avant l’effondrement du Mont Blanc o La forêt.

En la película de Lo Thivolle y Ouahib Mortada se da un interesante y oscuro acercamiento a la problemática de filmar desde cero. Sin actores y sin dinero. El director deambula por un campamento de inmigrantes cerca de un pueblo fronterizo en el que encuentra posibles colaboradores para su película. Pero los que allí residen no quieren actuar sino le pagan porque “el blanco le ha mostrado el dinero al negro”. “En el sistema se entra muy fácilmente pero es casi imposible salir” dice uno de los inmigrantes al director en un inglés chapurreado —muestra de la universalidad e invasiva presencia del idioma—. La forêt culmina con lo que no se ha visto, con todas esas imágenes casi a oscuras que se pierden en el lenguaje, el intercambio monetario y el bosque para ofrecer una genial propuesta de cine intermitente e inacabado. Un documental que enlaza con la ficción poética de Yannis Zafiris en Plastic Flowers. En esta película sencilla pero profunda y basada en un cuento, se nos presenta un paisaje desolado y gris. Un viejo, el narrador, regresará para intentar recordar sus años de infancia cuando es prácticamente imposible. Pues ahora la desolación le alcanza y ya no hay maravilla ni final feliz. El blanco y negro acuciante muestra ríos, praderas y caballos en la vereda, antes de que la vista de un precipicio, tan blanco como negro, acabe con todo.

La forêt (Lo Thivolle & Ouahib Mortada, 2020)

Un sentimiento de nostalgia y melancolía se dibuja en la obra de Zafiris de igual forma que lo hace en Riba de Moira Tierney. Lo delicado de los quehaceres cotidianos se muestra en una serie de planos neblinosos de una casa, la del cineasta que inventó el necrorrealismo, Yevgeniy Yufit. Cocinar el pescado, cortarlo y compartirlo al lado de una hoguera en invierno… Actos que se abordan con la maestría de una cineasta interesada en registrar lo real y en conquistar el sentimiento desprendido en cada gesto. Se tejen las redes y se contempla el lago. Hay un sentimiento de unión muy poderoso entre la cámara silenciosa y las personas que aparecen ignorando su mera presencia. Como un velo que cubre la vida y permite acercarnos al mundo que subyace en la imagen. Esa imagen pura tan diferente a la plastificada de Leyla Rodríguez en Waldhorn, donde el punto de vista animal idealizado se trastoca para ofrecer una visión blanda y simpática de un “utópico” mundo en armonía animal. Errática y exótica, la película asimila un estilo de corte fantástico feísta a la vez que lidia con la supuesta libertad de un trabajo amateur, terminando por dar un punto de vista tan curioso como absurdo.

La interpretación alcanza un punto extremadamente innovador y paródico al convertir el found footage de películas y vídeos, la voz en off de una anciana que narra su experiencia y la presencia de una actriz (la propia directora) que encarna su voz en un film a doble pantalla que cuenta como esa anciana fue víctima de un huracán en su adolescencia. Les quatre récits d’Alice de Myriam Jacob-Allard se sitúa entre el surrealismo de Lewis Carroll y una pesadillesca versión de El mago de Oz (The Wizard of Oz, Victor Fleming, 1939) compuesta por cuatro actos en los que se cuenta la experiencia real de ser tragada por un tornado mientras se acompaña el audio con imágenes variadas y la presencia, a modo de “chica del tiempo” sin fondo en la pantalla verde, de una intérprete totalmente innecesaria en el contexto pero significativamente imprescindible. Entre el terror y la comedia, la película de Jacob-Allard se asemeja a la críptica y no menos incómoda The Flame of the Spent Hour de Roger Deutsch. Un estimulante film que avanza en un crescendo continuo, mostrando imágenes encontradas de oscura apariencia e intención. No sabemos qué sucede en esas reuniones de etiqueta ni en esa recogida de firmas que termina mostrándonos un papel en blanco… La incertidumbre se une con la tensión ilógica, marcada por el sonido y la extrañeza de las transiciones entre imágenes para dar paso a un movimiento que quizá resuma su totalidad: un putt (golpe para empujar la bola suavemente hacia el hoyo en golf).

Riba (Moira Tierney, 2020)

De un solo movimiento consta Pérégrination, I de Lea Jiqqir, la artista franco-marroquí que explora la disolución de la frontera física y comunicativa en un plano secuencia que zigzaguea por una carretera, haciendo zooms adelante y atrás. Su monólogo se convierte en propuesta universal desde que trata de visualizar el tema de la identidad nacional desde un punto de vista tan fluido como es el de un viaje en coche. No hay fronteras en la tierra, pero sí entre territorios. Imaginarias líneas que pueden hacerse reales separan determinados puntos en el globo y a las gentes que los pueblan. Así, la cineasta llega a la conclusión de que su lugar no existe por ser demasiado europea para Marruecos y demasiado árabe para Francia.

Las dos últimas propuestas del día se basan en el pixelado y el “glitch” visual para dar dos resultados tremendamente distintos. En primer lugar, Petrichor-GLITCH de Chang Po-Yang se manifiesta como un acercamiento a la edición de sí misma desde un punto de vista cómico y bastante repetitivo. Por otro lado, Avant l’effondrement du Mont Blanc de Jaques Perconte demuestra que el artista francés es uno de los mejores y más importantes cineastas experimentales actuales. Tras los estables, paulatinos, progresivos y abstractos paseos de Après le feu (2010) y L (2014), tras la estática visión táctil de Impressions (2012) y Ettrick (2015), tras esa obra maestra de un solo plano y varias capas adheridas que es Vingt neuf minutes en mer (2016)… Tras una obra dedicada a la innovación digital y formal, Jacques Perconte continúa experimentando y llevando la imagen digital actual por senderos formales tan apabullantes como hermosos. Pero aquí, el cineasta del píxel cambia su paradigma personal e investiga otras posibilidades del montaje. Los picos nevados se vuelven documento trastocado, haciendo uso de la cámara inestable y de movimientos rápidos (nada usual en el cine de Perconte) mientras se fija en detalles que surgen del movimiento vertical u horizontal, según se mire. La avalancha se torna mar embravecido y éste, a su vez, cuadro impresionista. Lo blanco natural y lo blanco artificial se diluyen para contar un fenómeno natural sin contarlo. Mostrando el derrumbamiento inevitable de las montañas que ascienden en el encuadre.

Avant l’effondrement du Mont Blanc (Jacques Perconte, 2020)

Un comentario sobre “Festival des cinémas différents et expérimentaux de Paris 2020: Competición 4

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s