Curtocircuíto 2020: Radar 4

Pyrale (Roxanne Gaucherand, 2020)

Parece que el cuarto día de competición del Curtocircuíto cuenta con una serie de títulos que se conjugan en torno a propuestas de calado feminista. Ya sea por su abordaje de la temática de género, por las relaciones homosexuales entre mujeres o por una búsqueda del matriarcado perdido, los films de la cuarta parrilla de la sección “Radar” giran en torno a la figura de la mujer como protagonista, antagonista e incluso rol a alcanzar por parte de algunos hombres.

Pyrale, el debut de la guinista Roxanne Gaucherard se presenta como un film que tiene mucho de cuento fantástico. En un pueblecito de Francia hay una plaga de polillas que invaden paulatinamente y por completo cada rincón visible del mismo. En torno a esa nube de insectos, completamente verídica, se encuentra Lou, una chica que comienza a sentirse atraída emocionalmente por su mejor amiga, Sam. Entre la ficción y el documental, la directora traza finas líneas que conjugan esa invasión implacable con la aparición de nuevos sentimientos amorosos en la tímida adolescente. Las ingentes, bárbaras cantidades de insectos se abordan, primero con imágenes reales provenientes de internet que se adecúan y nutren el carácter documental del film, y después mediante una serie de planos detalle que las filman en su muerte, pues los lugareños deben exterminarlas para que no produzcan más problemas. Cada pequeño insecto que se posa en una trampa, en el borde de una piscina, en un cubo de agua, sucumbe a la humedad que le impide alzar el vuelo y se ahoga sin ninguna esperanza. En un momento dado, Lou recoge una de ellas del agua y sopla con cuidado para secarla… La historia ficticia enlaza de forma física con la plaga y se elabora una conexión traslucida mediante el uso de una narrativa convencional que aprovecha el minimalismo que ofrece el juego de luces. Los dispositivos móviles funcionan como linternas en la noche mientras las polillas se ven atraídas por ellos. Y así trazan una unión muy particular, que incluye a Lou en un punto determinado.

Ya desde pequeña, la chica había hecho notar su apreciación por los insectos. Su relación con las polillas parece casual pero no lo es tanto. La puesta en escena de Pyrale se subdivide entre la completa estilización nocturna que hace de los momentos más convencionales, algo que contiene una inocua pero inocente ternura visual. Y a su vez, los fragmentos que son filmados de un modo más rompedor, los que se acercan al cine documental, resultan contener destellos de ingenio que se queda sin pulir. Las polillas son abordadas desde diferentes puntos de vista siendo los planos de conjunto lo que más se acercan a un lenguaje propio mientras que los que las muestran en contacto con las manos o los móviles de las actrices resultan bastante vacíos y trillados. Al final de la película no sabremos si el amor que despierta en Lou obtendrá sus frutos o si todo quedará en un abrazo muy significativo, pero estaremos seguros de que esas nubes de polillas supondrán un antes y un después en su vida. Como un cambio estacional viviente que abre nuevas ventanas pero también se lleva sugerentes imágenes.

Playback. Ensayo de una despedida (Agustina Comedi, 2019)

Ya tuve la oportunidad de decir porque Playback. Ensayo de una despedida me pareció un intento fallido de apropiación de found footage. Ahora es el momento de entrar en la dinámica exclusivamente formal, que es lo que más interesa en una obra como esta. Al margen de lo sórdido, ya no del estilo de vida del Grupo Kalas, sino del punto de vista del cortometraje que intenta convertir la despedida de uno de los transformistas en grito de guerra minoritario, la forma en que Comedi trata el material enriquece su trabajo previo en El silencio es un cuerpo que cae. La dimensión del VHS que introducía en su primer largometraje se pule y aclimata al formato de corta duración consiguiendo un efecto de ataque y defensa al mismo tiempo. Las cintas de VHS que contienen imágenes de las actuaciones del grupo se transforman en octavilla audiovisual para reivindicar un pasado de arrinconamiento que se traslada al presente. Lejos de adecuar su propuesta a niveles artísticos, Comedi usa el found footage como arma sucia, imperfecta y gastada. Las marcas de la vejez se aprecian en cada fragmento de película para conseguir viajar atrás en el tiempo y así, para bien o para mal, se consigue dar un golpe de efecto constante que enlaza con la tristeza de los acontecimientos.

Which is Witch? (Marie Losier, 2020)

La película de Marie Losier, extremidad amorfa del feo y viscoso cuerpo que es el cine de Bertrand Mandico, es una ejemplo corto de lo que ahora llaman “Transgressive French Cinema”, en el cual se involucra el cine del citado Mandico así como el de Yann Gonzalez y otros. Siendo sus características principales: el acopio de una sexualidad explícita, fluida y absolutamente fantasiosa edulcorada con una forma tan estrambótica como “horrenda” amén de la total libertad a la hora de crear historias basadas en temas, también sexuales. Libertad que en casi todos los ejemplos se torna anarquía y que, por supuesto, degenera en la carencia total de sentido más allá del discurso que puede leerse en las sinopsis u oírse de la boca de los directores en lugar de estar plasmado en las películas.

Partiendo de esta base, el problema principal de Which is Witch? queda bastante claro. No hay una vía plausible para ahondar en ella lo más mínimo sin perjuicio de adorar su frenesí estrambótico formal. “Luis II de Baviera lleva petrificado en el hielo desde tiempos inmemorables. Lo encontramos en un bosque, ¡afortunadamente vivo! Tres hermanas brujas intentan descongelarlo y desentrañar su musical misterio.” Tras ayudarnos de una sinopsis tan loca como la película podemos intentar introducirnos en el aparatoso y sobrecargado paisaje/escenario que Losier propone. Tras acudir al primer encuentro con el hombre congelado en una escena totalmente risible y nada sugerente, veremos a las tres “brujas” que comienzan un ritual, entre plastificado y gratuito, para devolverlo a su estado natural. Como si de una parodia esoterista se tratase, la propensión al ridículo aumenta a medida que llueven los planos detalle y lo cómico se convierte en pesado. La cámara no se estabiliza pero tampoco consigue un efecto positivo en su vaivén, la indumentaria y el modo de acercarse al feísmo nos hace preguntarnos por qué la mirada dadaísta mezclada con una sexualidad tan bochornosa recrudece su carácter a la mera provocación, a la reivindicación de lo no-bello… Y mientras pasan los cinco minutos que dura el film, surge la incógnita más alarmante: ¿Por qué esta cosa puede ser llamada arte?

White Goldfish (Jan y Raf Roosens, 2020)

El último fruto de esta cuarta parrilla supone otro desliz por parte de una pareja de directores que pretenden que el silencio de las imágenes digan lo que las palabras no pueden (o no quieren). White Goldfish, una película que esconde más de lo que muestra o, más bien, se preocupa mucho de hacerlo, resulta el broche perfecto para una selección forzada y débil. En ella, una niña pequeña observa a su hermana y a su madre desde su mirada infantil. La conducta de la primera le parece fascinante a la vez que rara e intenta descubrir más acerca de su mundo. De una forma preocupantemente vitalista e idealista, los hermanos Roosens harán de ese mundo un idílico fotomontaje adolescente que imita de forma continua el tipo de puesta en escena que se utiliza en la publicidad más atractiva. Planos que cambian el foco en segundos, gritos y carreras al viento en contrapicado y primeros planos de sonrisas y ojos cómplices se sucederán ad infinitum tras la búsqueda de un sentimiento jovial y despreocupado. Efímeros y volátiles, los planos suicidas convertirán lo sencillo en difícil mientras la falsedad y artificialidad generan una especie de montaje orgánico que se desmorona en cuanto surge el primer indicio de lenguaje publicitario. El resultado formal deja tanto que desear que incluso su mensaje positivista, también artificial, resulta ser lo único rescatable de este inconcluso, blando y forzadísimo ejercicio de cine contemporáneo.

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