To the Moon

Tadhg O’Sullivan (2020)

Desde F.W. Murnau hasta Satyajit Ray, desde Dovzhenko hasta Sjöström, esta carta de amor a la luna y su influencia sobre las mareas, el clima y las personas contiene diferentes matices que la convierten en una especie de mezcla entre el cine y el video ensayo. Porque a partir del material encontrado de diferentes películas y el añadido de imágenes y fragmentos inéditos provenientes de diversas fuentes, Tadhg O’Sullivan es capaz de componer un viaje audiovisual que se basa en la poesía de la imagen para contar una historia sobre la luna. Los fragmentos de obras maestras del cine mundial se funden con los aportes del propio O’Sullivan y otros cineastas o directores de fotografía como Joshua Bonnetta, Jimmy Gimferrer o Scott Barley.

Al margen de ser un cuerpo cósmico que flota en la inmensidad del espacio, la Luna ha sido fuente de inspiración artística y mítica a lo largo de los siglos. Ya en la era mesopotámica gozaba de carácter mágico y misterioso a la vez que era objeto de culto y ofrendas. O’Sullivan decide recuperar ese sentido alejado del materialismo científico para dar una visión de la luna en constante mutación. En cada imagen, cada plano y cada representación del satélite vemos una tonalidad, una forma y un tamaño diferentes; como si se nos estuviera mostrando un cuerpo distinto cada vez. Y si a este hecho añadimos la relación que se hace entre las diferentes fuentes de imágenes en movimiento podremos también hablar de una progresión narrativa que no necesita de un hilo lógico ni tampoco de un motivo único. ¿Cómo relacionar la imagen de Mefistófeles asolando la ciudad en Fausto (Faust, F.W. Murnau, 1926) con la aparición de una luna menguante, oculta tras unos pinos en el horizonte? ¿Cómo el surgimiento del espíritu en La carreta fantasma (Körkarlen, Victor Sjöström, 1921) y el detalle de los cráteres en la superficie del cuerpo celeste? O’Sullivan maneja los diferentes estratos mediante una pausada y rica partitura propia y el reclamo de varios fragmentos literarios que van desde Beckett y Joyce hasta Dostoievski y Walter Benjamin. Así es como hila las diferentes secuencias y sumerge la narración en una especie de oda a la Luna, la cual conversa con el espectador en cada imagen.

La película avanza con un sentido lógico a través de las ideas que a lo largo de los siglos se han extraído de la luna: sueños de escape, mitos, canciones de nostalgia y pérdida, historias de futuros inciertos… Llevando al observador por senderos de vida, alegría, tristeza y muerte. Por los caminos ocultos sobre los que la luna ejerce su poder y que, como sucede con las mareas, se ven influenciados por su presencia. To the Moon se confecciona a base de imágenes del ayer y de hoy, viejas y nuevas, que bailan en esa incógnita que es la noche con el propósito de intentar hacer justicia a una belleza que solo se aprecia en la oscuridad de la sala de cine.

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