The Butterfly

Toby Tatum (2020)

Fuego, agua, tierra y aire. Los cuatro elementos brillan bajo el manto translúcido y las imágenes solapadas del nuevo cortometraje de Toby Tatum. The Butterfly comienza con la imagen de una caverna submarina en la que unas llamas ralentizadas convergen entre las anémonas y la oscuridad que las envuelve. Este es, sin duda, el film de Tatum en el que más presencia tiene la cara oculta de los “jardines imaginados” y donde el misterio está más ligado a lo invisible. En el siguiente plano (y el último) veremos un bosque en el que también hay sombra y las flores yacen en el suelo como fantasmales visiones de la realidad. Una mariposa, la que da nombre al título, permanece posada en la esquina superior derecha del plano, entre atrapada y serena. Y no es hasta que emprende el vuelo que nuestra visión se quiebra para dejarnos en la oscuridad total. Abandonados tras su marcha de una selva inhóspita a la vez que fantástica y dejándonos con el recuerdo de la imagen y la presencia única e irrepetible de la música compuesta por Abi Fry, habitual colaboradora de Tatum.

El sentimiento que parece ligar el cine de Tatum con la Naturaleza y lo desconocido se explora mediante la superposición de diferentes capas de imágenes digitales que seducen e invitan a contemplar de una forma amable y cercana. La contemplación de dos planos en cuatro minutos es suficiente para provocar un irrefrenable deseo de investigar esos paisajes ideados, esas islas alejadas de cualquier lugar actual. Donde la mano del hombre todavía no ha actuado, donde lo puro y bello asoma en cada rincón. Al igual que con el cine de Franco Piavoli, en el que la naturaleza es bella porque sí, resulta difícil escribir acerca de la obra de Tatum sin cavilar e intentar transmitir la sensación audiovisual que supone acaecer a su propia mirada. Con el plano fijo y la paciencia que invita al que mira a permanecer en un estado anímico hasta que la magia desaparece, The Butterfly supone un cuadro más que añadir a la genial obra del director británico. Un pedazo de belleza híbrida que aúna los cuatro elementos para hacer surgir al quinto. El éter, quintaesencia invisible por la que se mueve la luz y se crea la visión cósmica. El aire que respiraban los dioses…

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