Playback. Ensayo de una despedida (Festival Punto de Vista 2020)

Agustina Comedi (2019)

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La directora de El silencio es un cuerpo que cae se adentra, mediante material encontrado de cintas en VHS, en el espacio donde un conjunto de drag-queens, el Grupo Kalas, vivía sus momentos de luz y tinieblas a la lumbre del neón. Agustina Comedi elabora en este cortometraje en el que uno de los transformistas cuenta como poco a poco el sida se llevó a sus compañeras de vida, un simposio de que no hacer con el material encontrado. El suyo es un ejercicio doble de nostalgia casi infantil y panfleto ideológico.

Tras una fachada de cualidades avant-garde, el montaje caótico y la asimilación superficial del material con el que trabaja —que tampoco tiene mucho interés más allá del ámbito sociológico— Playback. Ensayo de una despedida deja entrever la prisa e inestabilidad de sí misma debido a un ardiente deseo de reivindicación que, de manera sonrojante, no se intenta ni rodear. Se aborda sin miramientos, como un texto aprendido de memoria. Unos cuantos travestis, activistas y hermanados entre sí se intentan retratar como libertarios idealistas sin conseguir, por falta de discurso, ocultar su vanidad y obvia soberbia. Luciendo vestidos de los que se vanaglorian, creyéndose divas en un cuchitril, pueden prevalecer escondidos de un mundo que no los acepta. Hasta aquí todo bien, la nada y el pastiche pueden ser temas interesantes desde los que abordar una obra. Pero en el momento en el que la película no propone un diálogo con las imágenes ilegítimas, en el momento en que la directora parece ovacionar lo que debería inspeccionar, todo resulta inútil y vacío. El mayor problema en Playback… no es la intolerancia sino la desgracia en que caen las imágenes al convertirse en meras disecciones para un manifiesto que, como decíamos en la crítica de Avant d’oublier Héliopolis, está de moda.

“La Gallega”, una de las actrices de variedades, desaparece del mapa por motivos de enfermedad venérea y sus compañeros le rinden homenaje recreando sus momentos en el escenario. Todo narrado por el último drag-queen vivo, como grito y póstuma reverencia al fantasma de un compañero caído. Básicamente, este sería el fondo del asunto, pero en el cine experimental la forma debe conducir ese fondo y dotarlo de nueva vida, nuevo aliento. Lástima que Playback… se quede en un carnaval de pestañas postizas y exceso de pintalabios con aires de estilista silueta del cine reivindicativo moderno.

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