Overseas (Festival Punto de Vista 2020)

Sung-a Yoon (2019)

Sung-a Yoon relata, mediante la distancia tan paralizante que produce un plano fijo, el proceso de acondicionamiento de las criadas filipinas a sus nuevos trabajos en el extranjero. Durante una hora y media nos hace partícipes, siempre desde la distancia objetiva, de las prácticas que estas mujeres llevan a cabo para acabar sintiendo el desarraigo y la impotencia que comparten.

La película comienza con un llanto y casi acaba también así. No pudiendo evitar dar detalles de el final de la cinta, me siento obligado a revelar que la última escena pierde esa fuerza que la penúltima —donde se ve a una de las chicas, podría decirse que la protagonista, en su último momento con su hijo, antes de partir a trabajar fuera—. Esa escena posee la certeza del sentimiento mostrado en un gesto al tiempo que conecta con la escena del principio, mientras que la posterior —el final— opera a la contra, queriendo dar un triste y dramático punto de no retorno. La quietud del abandono, mientras suena una canción tristona que queda bastante mal con el hermetismo realista del resto de la cinta.

La directora cuenta con varios planos fijos y dos travellings los momentos de enseñanza de las futuras sirvientas filipinas en el extranjero. Estas mujeres, aprenden en un curioso juego interpretativo a ser prácticamente esclavas remuneradas mientras se desviven por asimilar lo aprendido de manera que se convierta en su propia naturaleza. Overseas es este año lo que en 2016 fue Machines de Rahul Jain, pero desde el punto de vista femenino. Si allí se filmaba la nueva “esclavitud” de los trabajadores de una fabrica textil de la India, aquí son las jóvenes mujeres las que son retratadas y documentadas. Ellas aprenden de unas maestras —que no son más que sirvientas con mayor experiencia— que les enseñan no solo a servir la mesa, las comidas o hacer la cama… sino qué hacer ante un ataque verbal o incluso una violación. Posibilidades a las que estas jóvenes deberán hacer frente o no, dependiendo del país y el hogar donde vayan a servir.

Vivimos en un mundo en el que la contratación de personas sustituye nuestras obligaciones para con los nuestros, donde la prisa y el trabajo hace que algunos contraten a otros para cuidar de sus hogares y familias. Y mientras, las personas que son como las protagonistas de Overseas, necesitan ocuparse de lo que esos otros no pueden atender, precisamente para ganar un dinero y ayudar a sus propias familias a prosperar (!). Ciclo del caos que resulta hasta cómico pero se torna distopía terminando por generar una sociedad absurdamente injusta.

Lo más destacable de la película es la manera que tiene la directora de filmar. Mediante planos fijos que engloban uno o varios personajes, siempre interactuando con el resto, forma una especie de aislamiento físico en una pequeña comunidad muy unida. Ellas nunca están solas, ni siquiera en un primer plano. Las lágrimas se comparten y al final se demuestra que la unión genera, de algún modo, la fuerza.

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