Twelve Seasonal Films

Jorge Suárez-Quiñones Rivas

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Twelve Seasonal Films es una película de corte experimental, heredera del cine de vanguardia americano y con algo de cine estructuralista. Un círculo completo alrededor del año solar, que se divide en doce partes correspondientes a los doce meses del mismo y que dividen las cuatro estaciones que dan nombre a los capítulos1 que conforman la obra. Del verano a la primavera, pasando por el otoño y el invierno.

Suárez-Quiñones Rivas viaja por el mundo filmando ráfagas de imágenes, a veces concretas, a veces aleatorias, que sucumben a un proceso de montaje rápido y parpadeante, característico del cine de vanguardia más común. Su experiencia personal lo lleva a capturar momentos de especial e íntima belleza que acaban por imprimirse y repetirse como en un recuerdo pasajero. La memoria a modo de diario de viaje es explorada y explotada en un compendio de escenas singulares y mundanas. Un paseo por el bosque, un baño en aguas termales o la observación de la gente en el metro o los tatuajes de una conocida se convierten en retazos de un viaje de 356 días. Resumiendo de manera tan presente y efímera un tiempo tan largo —¿o corto?— que lleva a reflexionar acerca del trato que se le da al mismo.

Suárez-Quiñones Rivas nos presenta sus inquietudes y sentimientos en forma de frías capturas, encauzadas de forma atropellada en un marco inmóvil. Su presencia en el film se nota, además de por la personalidad que desprende su imaginario, por el hecho de que filma momentos no manipulados de realidad y es por esto que se lo califica como un documental. Al margen de etiquetas y demás inútiles encasillamientos, la categoría de documental es tan amplia y abstracta que casi todas las películas que traspasan la barrera de la ficción son clasificadas como tales. Pues bien, Twelve Seasonal Films podría parecer menos interesante de lo que es si se la ve tan solo como un documento fílmico de la realidad. Lo cierto es que la película de Suárez-Quiñones Rivas tiene varias capas y solamente la más superficial es la que roza el género de documental. Su amplio espectro visual y su división en fragmentos lo situaría en el terreno del videoarte al mismo tiempo que su búsqueda del Sol durante todo el metraje supone una clara pretensión narrativa que propiciaría un encaminamiento a un tipo de cine de ficción. Fue Chantal Akerman la que dijo que “una buena película de ficción siempre tiene algo de documental y un buen documental siempre tiene algo de ficción”.

Sea como fuere, el film de Suárez-Quiñones Rivas, sin ser grande, ofrece momentos de extenuante pasión por lo que se filma que llevan a tener en cuenta, al finalizar la obra, la brillantez de lo fugaz. La vida de repente, aludiendo a Dziga Vertov.

[1] División en capítulos de Twelve Seasonal Films:

In Between Solistices (I/II)
Part I: Three Summer Films
Lin, Aoi, Laura.
Part II: Three Autumn Films
Akikonomu, Gimjang, Eslonza.

In Between Solistices (III/IV)
Part III: Three Winter Films
Sergiyev, Yohei, Chubusangaku.
Part IV: Three Spring Films
Wakana, Murasaki, Yume no Ukihashi.

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