Impressions

Jacques Perconte (2012)

Captura de pantalla (326)

La distorsión de la realidad y la obtención de un lienzo viviente. La observación y la experimentación con el entorno y su color. Un trabajo pulcro y matizado. Una droga hecha de píxeles en alta definición.

Investigando el panorama actual del cine experimental he podido ver muchas películas (la mayoría cortometrajes) que, más allá de querer mostrar un mensaje o una historia, se basan en la observación y la muestra del mundo según los ojos y la lente del autor para acabar dando retazos de nuevos modos de entender el cine. Jacques Perconte es uno de esos autores e Impressions es un perfecto ejemplo de cine experimental que construye una nueva forma a partir de la imagen digital. Puede que diste de proponer algo concreto y se reduzca al montaje líquido como medio de distorsionar la realidad y manejarla para pintar un cuadro vivo. Uno que se mueve, que respira, que puedes tocar con tus ojos.

La elección de la no-narración mediante la tactilidad nos hace partícipes de un sueño, de un viaje hipnótico y críptico (en cuanto al método de creación de las imágenes) que recorre los elementos de la naturaleza y nos da una visión distinta de ella. El mar bravo se paraliza y se superpone, arrastrando con su oleaje las demás variantes del paisaje; desdibujando la imagen anterior mediante la pixelación que se asemeja a un «engullimiento». La cromática amarilla, roja, verde… dista mucho de parecer real dentro de la realidad de lo filmado, pero evoca pasiones reflejadas en lo que muestra. La ciudad «en llamas», el prado intercalado con la autopista o el mar que se une al cielo en un momento de armonía son bellos ejemplos del impresionismo abstracto con el que se caracteriza la película.

El pictograma se quiebra, se deforma, se derrite, se difumina, dando paso a nuevas experiencias que simbolizan ese espíritu descubridor del artista plástico para con la imagen en HD. Como un guía hacia el clímax que es un barco navegando el recurrente mar, Perconte rompe los estratos de imagen y el aire tras de sí, dando paso a un silencio reflexivo. Este silencio es el final de la propuesta objetiva y punto de partida de la individual. Un árbol blanco; la pureza y la calma que esclarecen el panorama mientras el mar y el cielo se solapan, reduciendo las variaciones de color y la tonalidad tan brutal del comienzo, aparece de la nada violácea. Es el momento de paz que conmueve e inspira al espectador y que se une a la melodía; un plano blanco y claro que invita a la evasión y al sosiego. El «sentiment océanique» que se menciona en un título de Impressions alude a Romain Rolland y su vestigio de soledad y búsqueda del «yo» en la inmensidad. Término que habla de lo no pragmático que une al individuo con el todo y que después sería retomado por Freud.

Captura de pantalla (335)

Finalmente, me gustaría añadir, que el último tramo del film me parece extremadamente sugerente. Dotar al encuadre de todos los colores del espectro a modo de una cascada que asciende y una mirada que desciende, uniéndolos en una amalgama densa y deslumbrante, se asemeja al proceso de purificación que termina en la univocidad de un solo color. Reduciéndolas a la verticalidad más perfecta hasta culminar en un tono amarillo chillón, todas las «manchas» convergen en una unidad de pigmento perfecta y armónica.

A destacar el bucle narrativo y visual en el que el mismo autor busca a su amada tras dar varios tumbos y solo ver su sombra en el suelo.

2 comentarios sobre “Impressions

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